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| Los sucesos en el Washington Post |
6/8/10
¿En verdad hay un dilema en la prensa?
5/8/10
¿Y los ciudadanos?
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| Imagen del sitio VoltaireNet |
30/4/10
Seis décadas y media
Ana.
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P.D.
http://www.youtube.com/watch?v=66g5-TlcX_s&feature=related
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29/4/10
Mujeres
Se trata de una imagen escalofriante: La certeza llega con el rostro, femenino, de la injusticia. Damas de Blanco, Teresa y Alberta, Madres de Plaza de Mayo, ex presas de conciencia, Anna Politkovskaya, Emilia Contreras, Angélica Felicia, Digna Ochoa, Jacinta. Todos los nombres tienen un verbo en común y varios adjetivos sinónimos del mismo.
27/4/10
Fortuna
13/4/10
Cumbre del BRIC
8/4/10
Abogada, astuta, audaz
El tema que ya aburre a muchos y que saturó en las últimas dos semanas las páginas de la prensa mexicana, el caso de la desaparición-aparición-y-muerte de la niña Paulette Gebara Farah, puede analizarse desde varios ángulos: mediático, jurídico, sociológico y psicológico, lingüístico y de género.5/4/10
Drogas y Dinero Global
26/3/10
Argentina vs. Uruguay ¿Derecho económico o ambiental?
25/3/10
Hablando de escándalos
24/3/10
En nuestra memoria
Sin novedades en la OEA
Estados Unidos no propuso candidato, el gobierno de Barack Obama está más ocupado en la implementación de la ya aprobada Reforma Sanitaria.
23/3/10
Iniciativa Mérida
Nadie está a salvo, es como una fotografía de familia que incluye desde los productores de adormidera en el empobrecido Afganistán, hasta los campos de amapola en la sierra de Guerrero, en México, pasando por supuesto, por los campamentos guerrilleros de las FARC en Colombia.
Por lo pronto, con la Iniciativa Mérida, que este martes vuelve a tomar impulso, el combate al narcotráfico mexicano empieza a ser una lucha global.
22/3/10
Nueva esclavitud
Hoy lo siguen siendo, la mayoría son menores de edad, su rostro es femenino y mantienen con su cuerpo un nuevo tipo de esclavitud. No han dejado de ser moneda de cambio, a pesar de que el planeta, hace más de 60 años, se comprometió con los derechos humanos.
20/3/10
Ten Most Wanted
2/3/10
1/3/10
Los dilemas de la izquierda
11/8/08
Sin Clemencia
Cuando a José Ernesto Medellín Rojas le preguntaron qué quería cenar el último día de su vida, éste respondió seco: “No quiero nada especial”. Tampoco permitió que su familia presenciara cómo un equipo automatizado le aplicó una inyección letal con la que se cumplió la condena a la que fue sentenciado hace 15 años.José Ernesto, quien siendo un niño dejó la fronteriza Nuevo Laredo para emigrar junto con sus padres a Estados Unidos, se convirtió el pasado cinco de agosto en el prisionero número 410 en ser ejecutado en el estado de Texas, donde se le impuso la pena de muerte como castigo a la violación y homicidio que cometió en junio de 1993 contra Elizabeth Peña y Jennifer Ertman, de 16 y 14 años respectivamente.
Según las autoridades texanas, la culpabilidad de Medellín nunca estuvo en duda; de hecho, tras haber sido arrestado, ofreció en su confesión varios detalles sobre el crimen cometido en el parque Jester de la ciudad de Houston. Sin embargo, y a pesar de que en repetidas ocasiones manifestó a la Policía que era de nacionalidad mexicana, no contó con la asistencia consular a la que tiene derecho cualquier persona que es detenida fuera de su país de origen.
A esa irregularidad se sumó la pobreza. José Ernesto Medellín fue asistido legalmente por un defensor de oficio que en ningún momento consideró como una alternativa el exigir la asesoría consular, tal y como se establece en la Convención de Viena, signada por Estados Unidos en 1969.
La felonía contra las dos menores, según el mismo Medellín, fue cometida como parte de un rito de iniciación de la pandilla Black and White, de la que era miembro junto con su hermano menor, Venancio, quien por cierto también fue procesado en el mismo juicio, aunque éste purga una condena de 40 años de prisión gracias a que colaboró plenamente con las autoridades para resolver el caso.
La soledad del condenado
“¿Qué cómo es la vida en el corredor de la muerte? Muy tediosa y aburrida; imagínate encerrado en un baño, creo que esta celda es más o menos de ese tamaño. Imagina que no te puedes ir, que ese pequeño espacio es tu mundo entero”, escribió Medellín en octubre de 2007.
Con sólo dos horas para tomar el sol cada día en la prisión de Polunsky, y sin posibilidad de convivir con otros presos, José Ernesto estaba convencido que su vida cambió por completo en el momento en el que decidió unirse a aquella pandilla.
Sin embargo, para Sandra Babcock, la abogada contratada por la legación diplomática mexicana, la situación de Medellín hubiera sido distinta, al menos en cuanto a la condena de muerte, de haberse acatado el fallo que emitió la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el 31 de marzo de 2004, cuando esa instancia le dio la razón a México tras comprobar que Estados Unidos violó los artículos 5 y 36 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares en el caso de 51 mexicanos sancionados con la pena capital en ese país.
Los jueces de la CIJ determinaron entonces que los afectados no fueron informados a tiempo de su derecho a la asistencia consular, por tanto --como reparación-- Estados Unidos tenía que revisar las condenas y las penas pronunciadas contra los mexicanos cuyos derechos fueron violados.
La Corte Internacional de Justicia, máximo órgano judicial de la ONU, también decidió que Washington debía comprometerse a dar a México garantías de que tal situación de ilegalidad no volvería a ocurrir. Es decir que en todos los casos, cuando en ese país se detenga, arreste o procese a algún mexicano o a cualquier otro extranjero, éste debe contar con la asesoría de su consulado, independientemente de la situación migratoria que presente.
Texas vs el mundo
Inicialmente, tras el fallo de la CIJ, Estados Unidos había acatado de una u otra forma lo ordenado por la Corte. De hecho, en cuatro casos, igual número de mexicanos fueron favorecidos por clemencias ejecutivas que cambiaron la pena de muerte a la que estaban sentenciados por cadena perpetua. Pero no fue así con José Ernesto Medellín, pues Texas considera que la CIJ es un tribunal extranjero que no tiene jurisdicción en su territorio.
Si bien la Corte Suprema de Estados Unidos reconoció que ese país tiene la obligación de obedecer la orden de la CIJ, concluyó --dándole la razón a Texas-- que su aplicación en cada uno de los estados debe estar precedida por una acción del Congreso, la cual no existe hasta el momento.
Por eso la ejecución de Medellín fue legal bajo los términos de las instancias judiciales estadounidenses consultadas, aunque si hablamos de justicia, Texas se ha convertido en el artífice de un desafío internacional al convertir a Estados Unidos en un país que no respeta los convenios signados ante instancias u organismos globales.
De igual forma, al ignorar lo estipulado por la CIJ, a partir de la independencia esgrimida por Texas, Estados Unidos pone en riesgo a sus propios ciudadanos, quienes al salir de su país siempre han sido protegidos por la Convención de Viena.
El conteo de la muerte
Esposado de pies y manos, José Ernesto Medellín tuvo una ligera esperanza cuando sus abogados lograron que la ejecución se aplazara al menos seis horas, en lo que la Suprema Corte estadounidense analizaba una última apelación. Pero la respuesta fue negativa y la condena se cumplió a las 21:50 horas del pasado martes cinco de agosto; siete minutos después fue declarado muerto.
Medellín Rojas fue el sexto mexicano ejecutado por inyección letal en el estado de Texas desde 1982. También fue el primero al que se le aplicó la pena capital a pesar de estar protegido con una orden de la Corte Internacional de Justicia.
Previendo que Texas no reconocería el fallo de la CIJ, México pidió en este año una interpretación de la sentencia emitida en 2004 por esa corte, solicitando a esa instancia que ordenara además las medidas cautelares necesarias para evitar la ejecución del mexicano.
El 16 de julio pasado la CIJ falló en ese sentido y pidió a Estados Unidos que detuviera la aplicación de la pena de muerte en contra de José Ernesto Medellín, hasta que no se emitiera la interpretación solicitada por el gobierno de México.
En estas últimas medidas también se incluyen los mexicanos César Roberto Fierro Reyna, Rubén Ramírez Cárdenas, el enfermo mental Humberto Leal García, y Roberto Moreno Ramos, quienes serían los próximos en ser ejecutados, también en el estado de Texas.
3/8/08
Obama
El multitudinario mitin que protagonizó en la columna de la victoria en Berlín y el inusual recibimiento que le dieron autoridades de Alemania y Francia, entre otras, relanzaron al demócrata Barack Obama a la cima de las encuestas en Estados Unidos.A pesar de que los votantes de ese país comúnmente no suelen considerar el trabajo proselitista que realizan en el exterior los aspirantes a la presidencia, es esta ocasión el periplo del senador afroamericano le sirvió para adelantar a su contrincante republicano, John McCain.
De acuerdo con un sondeo realizado por Gallup, dos días después de aterrizar en suelo estadounidense, Obama contaba con el 49% de las preferencias electorales, mientras que el candidato conservador mantenía el 40% de la intención del voto.
“Estoy convencido de que muchos de los asuntos a los que nos enfrentamos en casa no van a resolverse tan eficazmente a menos que tengamos socios fuertes en el extranjero”, consideró el candidato demócrata. Esta aseveración, y sus alocuciones relativas a la democracia en el mundo, la economía global y la lucha contra el terrorismo, le valieron no sólo la simpatía de Francia, Alemania, Israel e Inglaterra, sino también la de los ciudadanos que se mantenían indecisos.
Un récord más
La encuesta de Gallup, que se realizó telefónicamente entre 2,692 votantes, plantea dos escenarios: si el éxito y la ascensión de Obama es sólo un efecto momentáneo de la buena acogida que se le brindó en Europa y Medio Oriente, o en su caso se trata de un fenómeno que podría permanecer --contra todos los pronósticos-- hasta las elecciones de noviembre.
La misma casa encuestadora no sabe aún la respuesta, aunque todo apunta a que la consolidación de Obama entre los electores estadounidenses podría darse tras la convención del Partido Demócrata a finales de este mes; siempre y cuando el candidato logre convencer a los electores de los estados tradicionalmente republicanos.
Entre tanto, Barack Obama puede anotarse, aunque momentáneamente, otro récord a su ya histórica candidatura, pues además de ser el primer candidato afroamericano a la presidencia de Estados Unidos, se está acercando a la barrera de los 50 puntos de los sondeos de Gallup, algo nunca visto en las encuestas de esa firma.
La gira por siete países realizada por Obama también sirvió para posicionar sus propuestas económicas y para mostrar mucho mayor congruencia con respecto a la situación de las tropas estadounidenses en Irak, país que deberá enfrentar en breve “por sí solo” el problema de su seguridad interior, dijo el aspirante demócrata.
Triunfalismo anticipado
Crítico y hasta burlón con su adversario, John McCain calificó el viaje intercontinental de Obama como un entrenamiento necesario para que éste entendiera de política exterior; en tanto que la subida en las encuestas del senador por Illinois fue considerada desde la acera republicana sólo como un “triunfalismo anticipado”.
Para el equipo de McCain, las simpatías hacia el demócrata son volátiles y fáciles de influenciar con imágenes como las registradas en la capital de Alemania, donde unas 200,000 personas atiborraron las calles cercanas a la emblemática puerta de Brandemburgo para escuchar a Obama.
Los republicanos también destacaron que, a pesar del aumento en la intención del voto a favor del demócrata, éste mantiene un nivel de animadversión del 35%, mientras que las opiniones desfavorables hacia McCain son del 33%.
De igual forma, en estados como Minnesota o Colorado, el aspirante conservador logró superar parcialmente en las encuestas a su adversario político, aplicando la máxima “divide y vencerás”, pues el republicano está empeñado en atraer los votos de la ex precandidata Hillary Clinton, quien no logró hacerse con la estafeta demócrata a la Casa Blanca.
Adicionalmente, el discurso de John McCain también ha fructificado entre los electores de Pennsylvania, donde por cierto ganó la ex primera dama estadounidense durante la precampaña demócrata. En ese estado existe un pronunciado descontento hacia Obama, sobre todo entre la clase trabajadora, de acuerdo con los asesores del aspirante conservador.
Chicago boy
Son precisamente las diferencias que ostenta Obama con respecto al promedio de los afroamericanos las que servirán de punta de lanza en los ataques que ya prepara McCain. De hecho, la consigna entre los republicanos es hacer ver al candidato liberal como un abogado elitista de Chicago, muy lejos de las precarias condiciones en las que todavía se mantiene buena parte de la comunidad afroamericana.
A su vez, con respecto al voto latino, McCain ha tratado de aprovechar el lado conservador de esta población explotando el filón de “las tradiciones y la unión familiar”, en contraste con la figura de Obama, un hijo de padres divorciados.
El candidato del Partido Republicano cuenta además con el atractivo de ser un héroe de guerra por haber peleado en Vietnam, a diferencia de las escaramuzas verbales experimentadas por Obama en la escuela de leyes de Harvard.
La influencia del vicepresidente
Pero el factor que sin duda será decisivo para apuntalar a los candidatos estadounidenses será la definición de aquellos que les acompañarán en el puesto de vicepresidente.
En ese tenor, John McCain se debate entre invitar a la vicepresidencia a un político mucho más joven que él o apostarle a uno de sus contemporáneos del Senado. Es la primera opción la que más le conviene al republicano proyectando una imagen de experiencia e innovación.
Por su parte, Barack Obama aseguró que elegirá a su compañero de fórmula en base a su capacidad para gobernar. “Desearía alguien con independencia, alguien que me diga lo que piensa, si cree que estoy equivocado o no”, apuntó.
El copiloto en la carrera presidencial del demócrata tendrá que compartir sus ímpetus de cambio, pero al mismo tiempo deberá poseer cierta experiencia sobre todo en el ámbito económico, a fin de que los electores estadounidenses dejen de considerar como un riesgo la apuesta renovadora que propone Obama.
20/7/08
Guerra sucia contra Obama
Para ganar la Casa Blanca en las elecciones del próximo noviembre, el virtual candidato demócrata, Barack Obama, no solo tendrá que convencer al electorado que su propuesta política es mejor que la de su contrincante republicano, John McCain; también deberá dedicar buena parte de su campaña a luchar contra una guerra sucia que, con medias verdades y francas mentiras, ha ayudado a distorsionar la imagen del primer candidato presidencial afroamericano de Estados Unidos.Debido a que nació hace 46 años en Hawai, a Obama se le acusa de no ser del todo estadounidense; por ser hijo de un keniano, y por llamarse Barack Hussein, se ha extendido la errónea versión de que es musulmán, al tiempo que amplios sectores, incluso dentro del mismo Partido Demócrata, temen que bajo su mando Estados Unidos se aleje de Israel y fortalezca sus vínculos con las naciones islámicas.
Esos son sólo algunos de los falaces y conservadores argumentos con los que se pretende estigmatizar al senador demócrata por Illinois. Por eso sorprendió que la tradicionalmente liberal revista The New Yorker exhibiera hace una semana en su portada una caricatura en la que Obama viste chilaba y turbante musulmán, y su esposa simula ser un terrorista, ante un cuadro de Osama Bin Laden, mientras se quema en la chimenea la bandera estadounidense.
La imagen intentaba burlarse de la “política del miedo” que difunden contra Obama los sectores más conservadores, aunque en los hechos, lejos de esa ironía, The New Yorker consiguió unirse a todos aquellos que creen que el candidato demócrata es amigo de los enemigos de Estados Unidos.
¿Y la ironía?
La revista, famosa desde su fundación en 1925 por su ácido, irreverente y sofisticado humor, “podrá decir que la portada es una sátira de cómo los críticos de la ultraderecha han tratado de caracterizar al senador Obama”, aunque la mayoría de los lectores consideran la portada “insultante y de mal gusto”, se quejó Bill Burton, portavoz de la campaña del aspirante presidencial demócrata.
De su lado, el director editorial de la publicación, David Remnick, intentó justificarse con el argumento de que la caricatura del matrimonio Obama quería satirizar las “tácticas de miedo y desinformación utilizadas en la campaña electoral” estadounidense.
La portada de la revista, a cargo del dibujante Barry Blitt, “combina una serie de imágenes que han sido propagadas para criticar a Obama por su falta de patriotismo o por su falta de experiencia en la lucha contra el terrorismo”, añadió Remnick.
Sin embargo, el efecto inmediato fue el contrario: la caricatura de Barack Obama y su esposa Michelle en The New Yorker no es irónica, no proyecta ningún tipo de sátira, salvo aquella en la que se enfatizan los rasgos afroamericanos de la pareja, al tiempo que se les muestra como unos apátridas más cercanos a los autores del ataque a las torres gemelas que al elector estadounidense promedio.
Adicionalmente, la publicación apareció justo cuando Obama anunció que realizaría una gira por el Medio Oriente, y a unos cuantos días de que se dieran a conocer los resultados de una encuesta en la que el republicano John MacCain acortó la ventaja que le llevaba el demócrata.
Según la revista Newsweek, McCain cuenta con 41% de las preferencias electorales, mientras que Obama se ve favorecido con el 44%. Esto significa que el candidato conservador avanzó cinco puntos, mientras que el demócrata bajó siete, considerando la anterior medición realizada por el semanario, el 20 de junio, cuando Barack Obama contaba con el 51% de la intención del voto, mientras que su rival tenía solo el 36%.
Afroamericanos en contra
La prensa estadounidense considera que McCain ha avanzado porque Obama está siendo castigado tras variar su posición en temas tan importantes como la guerra de Irak o la pena de muerte.
Así mismo, poco antes de la aparición del polémico número de The New Yorker, se hicieron públicas las desavenencias entre Obama y el reverendo Jesse Jackson, quien considera que el virtual candidato demócrata trata de manera condescendiente a los afroamericanos.
En una entrevista con la cadena de noticias Fox, abiertamente identificada con la actual política conservadora de la Casa Blanca, Jackson dijo por error que quería castrar a Barack Obama. Se trató de una ofensiva expresión realizada cuando el líder religioso aparentemente ignoraba que los micrófonos no habían sido desconectados.
Aunque Jesse Jackson posteriormente pidió disculpas al demócrata y aseguró que apoya su intención de llegar a la presidencia de Estados Unidos, para el público quedó claro que Obama también tiene que remontar la desconfianza de los afroamericanos, un sector cuyo perfil promedio no es precisamente el del egresado de la escuela de leyes de Harvard, como ostenta la hoja de vida del aspirante presidencial.
Luz al final del tunel
Para nadie es un secreto que Estados Unidos está atravesando uno de los momentos más oscuros de su historia: la creciente corrupción, las fallas en el sistema electoral que le dieron una dudosa victoria a George W. Bush en su primera nominación, y la anuencia de los ciudadanos para que se limiten algunas libertades bajo el pretexto de combatir el terrorismo, expresan parte de la debacle política y social que padece esa nación.
A todo esto es a lo que se enfrenta Barack Obama, el candidato que promete renovar las estructuras de la vieja democracia estadounidense, aunque ello implique exhibir cierto oportunismo, pues como todos los políticos, el demócrata adapta su discurso según la audiencia que le escucha.
Sin duda, a partir de la polémica portada de The New Yorker, inició formalmente la temporada de golpes bajos en las elecciones de Estados Unidos. Para la publicación, la caricatura del Obama musulmán significa un lamentable error que le costará perder parte de su prestigio liberal y algunos lectores. Pero para el aspirante presidencial demócrata este escándalo es la fiel expresión de que los conservadores estadounidenses están dispuestos a jugarse el todo o nada con tal de mantenerse en las lucrativas esferas del poder.





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